Regreso a mi habitación para lanzarme de nuevo en la cama, total no
tengo un lugar a donde ir. Sigo formando ideas sin sentido en mi mente,
sin saber absolutamente nada de lo que me depara el futuro. Me gusta no
saber que pasará mañana, la emoción de lo impredecible, porque cada día
es una nueva oportunidad. Además sino sé lo que puede ocurrir, no tengo
motivos para preocuparme.
domingo, 19 de agosto de 2012
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

